Esta semana hemos jugado al juego de las sillas. La primera partida fue la tradicional, en la que si una persona se queda sin silla se elimina del juego. Después jugamos con las reglas invertidas, nadie se puede quedar sin silla, así que un amigo/a nos tiene que ayudar. Desde luego, nos gustó muchísimo más la segunda forma de jugar. La canción que sonaba era la que bailaremos la semana que viene, para el día de la paz: ¿por qué no ser amigos? de Hombres G.
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